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  Calamaro, la Real Sociedad y yo mismo
  Entrevista Lanación.cl 29-10-2006
 


Domingo 29 de octubre de 2006
 

EL SALMÓN SE ACERCA A CHILE

Días antes de la salida de “El palacio de la flores”, su último disco, lo encontramos nadando en una apretada agenda. Aquí, el Salmón habla de música, de su relación mediática con los sicotrópicos y otras barbaridades. “Sería simpático que una ley de despenalización de la marihuana lleve mi nombre”, dice.

Sergio Benavides Tala

Dicen que es un tipo amable. Que vive como puede hacerlo un estrella del rock, pero con un inseparable mate a cuestas. También se recoge del verso popular (o cahuín público, como el lector prefiera) que últimamente ha cambiado ciertos hábitos para tomar la vida con más calma. De la misma forma vira en lo musical, y sus giros interpretativos son tan claros como la gran oscilación que existe entre sus últimos dos trabajos. El primero rodeado de tango y flamenco, y el segundo buscando la génesis del rock argentino, para lo que tomó la mano de uno de los mentores del género: Litto Nebbia (“Viento dile a la lluvia”, “La balsa”). “El palacio de las flores” es producto de un trabajo de 12 meses de grabaciones en el barrio de Villa Urquiza, Buenos Aires.

Entre el desvarío, sus viajes a España y Argentina, finalmente lo encontramos frente a un computador.

El consejo del abuelo

–Javier Limón estuvo detrás de “Tinta roja” y también de “Lágrimas negras”. Si bien son cosas distintas hay factores comunes. ¿Cuál crees que es tu aporte al tango?

–Curiosamente, el “Tinta roja” podría archivarse entre los discos de rock (por la naturaleza del cantor), los de latin jazz (por la naturaleza del pianista, del trompeta y de la armónica), del flamenco (por la naturaleza del toque de Josele y el cante de la Montse) y del tango (por la naturaleza del repertorio y por las canciones grabadas con la guitarra mágica de Juanjo Domínguez)... Asimismo, estimo que canté con sentimiento y un aire minimalista, sin redundar en el gesto arrabalero ni en el argot milonguero lunfardo, eligiendo entre un repertorio poético de canciones con armonías valiosas. No descarto que sea el género que me esté aportando a mí con su riqueza lírica.

–A veces te tratan de Dylan, otras de rumbero. ¿Cuál es tu parada musical hoy?

–Evidentemente es un trato exagerado las dos veces; Dylan está prácticamente solo en su categoría de potencial ganador del Premio Nobel, y de rumbas no soy un entendido . También estoy cantando en vivo con mi antiguo socio, Ariel Rot, un repertorio de rock and roll... Rock de autor, siempre abierto a diferentes colores, sería el estado actual de mis posibilidades, sin descartar nuevos encuentros con los músicos que grabaron “Tinta roja” conmigo.

–Fito Páez habló de una escasez de referentes musicales hoy. Kevin Johansen dijo, en respuesta, que en lo musical esta era una etapa de humanos y no de dioses. ¿Con qué te quedas?

–Miguel Abuelo decía: “Para el rock and roll el mejor momento siempre es hoy”. Sin desmerecer los juicios de Páez y Johansen, hoy me quedo con la frase del Abuelo. Es verdad que no hay un Hendrix, o un Thelonious Monk, pero como protagonistas no veo la necesidad urgente de quitarnos crédito.

–En una entrevista, entiendo que de “Clarín”, se dijo que desde tu regreso a Argentina, tu abandono de la cocaína y tu nueva búsqueda, había cambiado tu cara. Que hoy eras un tipo que no buscaba respuestas perfectas, más bien simples. ¿Cómo te sientes con esta nueva vida?

–Jamás hablaría de cocaína en un matutino de gran tirada como es el “Clarín” de Argentina. No creo que sea una palabra oportuna en ese contexto. Tampoco veo la necesidad de revelar al público aspectos tan personales de mi vida.

–¿Crees que se sobredimensionó el tema de la marihuana con el caso en tu contra que se llevó en tu país? ¿Estás de acuerdo con la legalización?

–Me resultaría simpático que una ley de despenalización del uso de marihuana lleve mi nombre.

–Cuéntanos un poco de “Made in Argentina 2005” (proyecto donde comparte escena con Vicentico y Nebbia). ¿Hay posibilidades de mostrar el show en Chile?

–Hay más posibilidades que nunca, puesto que estoy regresando a las giras y en un permanente retorno. Ahora estamos en la etapa de combinar horarios con los músicos, algunos de los cuales viven en Madrid y tienen su calendario ocupado. Espero concretar una visita en la siguiente temporada.

–¿Qué anda rondando tu cabeza? ¿Hacia qué género te gustaría volcarte en un próximo trabajo?

–En mis próximos trabajos me gustaría volcarme a las canciones de rock, pero con una orientación más popular, volver a las armonías vulgares; después, querría grabar rock más eléctrico, revisitar mis grabaciones inéditas comprendidas entre el 2000 y el 2003, y revisitar mi repertorio del anterior siglo para siguientes giras.

–¿Qué apreciación tienes de los procesos políticos latinoamericanos? Pedro Aznar cree que es un momento abierto, de esperanza.

–Bueno... yo no tengo simpatías por la lucha del pueblo libanés, ni iraní... Creo que hay que enfocarse en la acción solidaria, nuestro continente sufre mucho la carencia de suministros básicos de urgente necesidad, de salud, de educación y de cultura... y en el África, la mortandad es alarmante. Creo que hay que ponerse de acuerdo en lo básico y urgente, fuera incluso del debate ideológico.


Las leyes de Calamaro
La Nación

 
   
 
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